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Correr por la playa en vacaciones

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Por la mañana o por la tarde, con deportivas o descalzo, correr por la playa es uno de los ejercicios más placenteros y divertidos que se pueden hacer en vacaciones.

Parece que cada vez es más popular aprovechar las vacaciones para no dejar de lado la actividad física, y echar unos kilómetros por la orilla de la playa allá por donde estemos. No es raro ver cada cierto tiempo pasar gente delante de nuestra toalla corriendo ya sea en solitario, en pareja o en grupo. Aunque mi recomendación, es que sea una carrera simplemente para disfrutar del paisaje y divertirse, un ritmo que permita ir hablando con el compañero sería el adecuado, no es deseable que suframos inoportunas lesiones. Y como es normal, evita las horas de mayor calor.

Correr por la playa debe de ser un placer y no una obligación para el entrenamiento. Al correr por la playa sometemos a mayores esfuerzos a nuestros pies, articulaciones, tendones y ligamentos debido a las especiales características del terreno y del ambiente. Además de poder sufrir diferentes lesiones debido a las irregularidades de la arena.

Corre con calma, recuerda que estas de vacaciones y te mereces un relax, disfruta del sonido del mar de fondo conforme avanzas entre la brisa que sobrevuela la orilla. El escenario perfecto para estirar las piernas en vacaciones sin renunciar a ese merecido descanso.

Por la playa no es recomendable correr distancias largas. Ponte una distancia razonable antes de salir a correr. No necesitas ser un “vigilante de la playa”, siempre puedes regresar andando.

Correremos con cuidado frente a los “peligros” que nos podemos encontrar, como niños, castillos de arena, hoyos, palas de playa... Estás de vacaciones, no corriendo la San Silvestre Vallecana, ten en cuenta que la playa es de todos.

Tenemos dos zonas por las que poder correr: la arena seca que es muy blanda, y la arena mojada de la orilla que es más dura. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes.

La arena blanda, es una superficie más horizontal y sin inclinaciones, pero en cambio tiene más riesgo de provocarnos esguinces por torcedura o sobrecargas musculares, ya que es más dificultoso poder estabilizarse y propulsarse sobre ella. Aunque si quieres notar mayor esfuerzo de cuádriceps y gemelos, que sea en series cortas y no lo habitual.

La arena de la orilla, es más compacta y nos proporciona mayor seguridad contra las lesiones, pero tiene el inconveniente de que siempre correremos con inclinación lateral. Debido a este desnivel que tiene la orilla, lo más aconsejable es establecer un recorrido de ida y otro de vuelta. Intenta correr lo mismo en ambas direcciones, ya que sino puedes forzar demasiado los músculos de un lado sobrecargándolos más de la cuenta.

Correr por la arena de la playa está totalmente desaconsejado para las personas que hayan tenido lesiones recientes de tobillos, rodillas o alguna lesión muscular. Si estás en ese grupo, consulta antes con un profesional.

¿Con o sin zapatillas?

Puedes correr con o sin ellas, por eso no hay problema. Si corres con zapatillas, lo mejor será tener unas específicas para la playa, que suelen ser con menor drop y más ligeras. La ventaja es que nuestros pies irán más protegidos de contaminantes externos (conchas, restos materiales…) que pueden provocarnos heridas en los pies. Correr descalzo por la orilla tocando el agua con los pies, también puede ser muy placentero, siempre que la distancia a recorrer no sea excesiva.

Este verano disfruta de tus vacaciones, del entorno, de la familia, del ocio, de la playa, y si puedes, corre.

Autor: Raúl Llorca Llorca ( Podólogo deportivo) podoleg@hotmail.com www.podoleg.es

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